El yoga como forma de autocuidado, con Judith Martínez

Judith Martínez, de Yoga con Judith
Judith Martínez, profesora de Hatha Vinyasa Yoga inaugura la sección de post de invitado.
© Fotografía de Noelia Sanabria.

Hoy estoy especialmente contenta de escribir este post, porque comienzo una sección que llevaba ya un tiempo en mi cabeza: la de los post de invitado. La idea es poder ofrecerte contenido de interés, respecto a arte, decoración, bienestar, autocuidado, etc, de la mano de grandes mujeres… Y no me puede hacer más ilusión inaugurarla con Judith, que viene con un temazo: El yoga como forma de autocuidado ¡toma ya!

Judith es profesora de Hatha Vinyasa Yoga, en su propia escuela online  “Yoga con Judith”. En su escuela no solo aprenderás esta disciplina, sino que también cultivarás el equilibrio a través del autocuidado a nivel físico y mental.

Judith es una mujer que transmite una paz y un pureza increíbles por eso creo que sus conocimientos pueden aportarte mucho sobre el tema que he elegido: el yoga como forma de autocuidado. Porque para mí es una prioridad que tú como mujer, aprendas a amarte, cuidarte y priorizarte a través de múltiples herramientas, incluso si te cuesta encontrar el tiempo y la motivación. Y el yoga podría ser una de ellas. 

Os dejo con ella.

Preparar el espacio para la práctica de Yoga

El cuidado de los espacios es importante, porque genera una energía alrededor de la actividad que vas a hacer. Por eso, me encanta tener un espacio especial para realizar mi práctica de Yoga, para que nada más mirarlo, me apetezca sentarme en la esterilla, y me haga sentir esa sensación de calma y de “sentirme en casa”. 

Algunos pasos que puedes seguir para crear tu espacio de Yoga:

  1. Elige el lugar. Para practicar el Yoga como forma de autocuidado es importante que lo practiques en un lugar adecuado. Para ello detecta ese lugar de tu casa donde te sientes mejor, donde hay algo de espacio para moverte, y un rincón para guardar lo que necesitas.
  2. Crea un altar. Aunque te suene raro, crear un altar tiene la capacidad de cambiar tu energía simplemente al mirarlo. Coloca en tu espacio una vela, una piedra, tus aceites esenciales, una ilustración (¡las de Bea Plata me parecen muy adecuadas para esto!), etc.
  3. Elige bien la esterilla. Si notas que la esterilla es un estorbo, te resbala, te tropiezas…quizás es momento de invertir en una nueva. Para los estilos de Yoga dinámicos es adecuada una esterilla antideslizante y con materiales ecológicos.
  4. Otros materiales. En principio no necesitas nada más, pero siempre vienen bien un par de tacos de Yoga (o dos libros gorditos), un cinturón de Yoga (o el de una bata o una toalla), un par de cojines y una manta. Con el tiempo quizás te agrade expandir las posibilidades consiguiendo un saquito de lavanda para los ojos, o un bolster. Te recomiendo conseguirlos de creación artesanal.
  5. Crea el ambiente. Mantén el espacio limpio y aireado. Pide silencio o pon una música tranquila de fondo. Puedes encender el difusor y utilizar aceites esenciales como la lavanda, el incienso, el palo santo… el inicio de mi práctica siempre es encender una vela con atención.
Judith Martínez practicando Yoga.
El yoga como forma de autocuidado nos ayuda a (re)conectar con nuestro cuerpo y mejorar nuestro bienestar.
© Fotografía de Noelia Sanabria.

El Yoga nos ayuda a (re)conectar con nuestro cuerpo y a mejorar nuestro bienestar

En esta práctica, se utilizan diferentes técnicas:

  • Asanas: posturas de Yoga
  • Pranayama: técnicas de respiración, para movilizar la energía vital
  • Meditación: técnicas para enfocar la mente
  • Mantras: cantos
  • Mudras: posturas de las manos

El Yoga nos pide dirigir toda nuestra atención a lo que estamos haciendo en cada momento. Así que cuando comenzamos a hacer Yoga, comenzamos a ser conscientes de cada una de las partes de nuestro cuerpo y podemos darnos cuenta de si algo nos duele, si alguna parte está débil, ó si estamos comenzando a tener algún tipo de lesión. También nos ayuda a sentirnos más flexibles, a aliviar tensiones, a mejorar la postura, a mejorar las digestiones, el sueño…

Pero como esta práctica va más allá del físico, también nos ayuda a observar nuestra mente, nuestra manera de pensar, nuestros patrones… Y al mirar desde esta perspectiva, es como si vieramos una película: se abre un espacio libre de juicios, que nos ayuda a ver las cosas desde una perspectiva más amplia, algo que nos aporta calma, tranquilidad, y que ayuda a combatir el estrés y la ansiedad.

Crea un compromiso de autocuidado firme, a la vez que amable contigo misma

Cuando pruebas el Yoga y sus beneficios, normalmente encuentras que es algo que te gustaría hacer a menudo, pero ¿cómo conseguirlo? Vivimos en un mundo donde siempre hay algo que hacer, algo que acabar, alguien a quien cuidar… Pero sabemos que si no nos cuidamos nosotras, el resto va a ser mucho más difícil.

Crea una lista con todos los beneficios que te aporta el Yoga. Guárdala, y ahora hazlo realidad. Clases regulares presenciales y online, suscripciones a videos de Yoga, un programa con una duración determinada… y cuando consigas las bases, puedes plantearte hacer cada día un poco por tu cuenta. Puedes crear tu rutina de autocuidado.

Para mi, lo que mejor funciona es hacer algo cada mañana nada más levantarme. Antes de que se despierte el mundo. A veces hago una práctica vigorosa de 45 minutos, pero muchos días hago unas respiraciones profundas, una meditación de 5 minutos ó un calentamiento lento y con atención. Mi recomendación es: “mejor un poquito cada día, que mucho muy de vez en cuando.”

Verás como este pequeño momento de conexión contigo misma puede cambiar el resto del día.

El Yoga y la pandemia

He observado que durante la pandemia, muchas personas me han agradecido el poder seguir asistiendo a clase de manera online, porque ese momento se ha convertido en un oasis; un lugar donde se tiene el permiso para tranquilizarse, respirar, cuidarse, y dejar de preocuparse,  incluso aunque lo que esté pasando fuera sea tan difícil.

Creo que es muy importante crear estos espacios, que son como el descanso de la guerrera. Necesitamos un lugar donde parar, aliviar el cuerpo, despejar la mente, volver a nuestro centro y recuperar nuestra energía antes de volver hacia fuera. Y de esta manera poder dar lo mejor de nosotras mismas, sea cual sea la situación.

¿Qué más me ha enseñado el Yoga?

El Yoga como forma de autocuidado, es una práctica milenaria de autoconocimiento y crecimiento personal. Sus principios nos orientan para descubrir nuestro máximo potencial como seres humanos. Nos pide buscar equilibrio a nivel físico y mental, y nos lleva a conectar con nuestra parte más espiritual.

De hecho, lo primero que aprendí en mi formación de profesora de Yoga, fueron sus principios. Se llaman Yamas y Niyamas, y son diez pautas que nos orientan para observarnos y redirigir nuestras vidas si es necesario. No violencia, honestidad, no tomar lo que no te corresponde, moderación, desapego, pureza, contentamiento, autodisciplina, autoconocimiento y confianza en la vida.

Conocer y practicar estos principios en la esterilla, me ayuda a ser más consciente de ellos en mi día a día.

El Yoga nos orienta a descubrir nuestro máximo potencial como seres humanos y nos conecta con nuestra parte más espiritual. © Fotografía de Noelia Sanabria.

Tips para convertirte en tu máxima prioridad

¿Piensas que cuidarte es egoísta? ¿Que hacer cosas para ti significa que no te importan los demás?

Pues yo pensaba igual, pero con el tiempo he desmontado esa creencia que me ha llevado a tratarme mal y a despreciarme durante muchos años. 

Cuidarte es un acto de amor propio, de respeto hacia ti misma. Cuando desarrollas esta habilidad, puedes salir al mundo con otra actitud. No buscando fuera lo que tu misma te puedes dar, no siendo víctima del mundo y sus circunstancias. Te sientes llena y desde ahí puedes irradiar en todos los aspectos de tu vida: relaciones, familia, profesión, etc.

  1. Crea tu rutina de yoga como forma de autocuidado. Mejor un poquito cada día que querer hacer desmasiado y frustrarse.
  2. Escribe un diario. De esta manera podrás plasmar todo lo que está en tu mente, conocerte mejor y hacer cambios.
  3. Pasa tiempo a solas. Yoga, paseos, lecturas, masajes… para saber lo que necesitas, es importante tener espacios de silencio y reflexión.
  4. Explícalo en tu entorno. Muchas veces sentimos que no se respeta nuestro espacio, pero ni tan siquiera lo hemos pedido. Te invito a probar.
  5. Conecta con personas que piensen como tú. La energía de grupo nos ayuda a recordar nuestros propósitos, especialmente si todas buscamos algo parecido.

¿Cómo se supone que vas a cuidar a alguien, si tu no estás bien? Ya lo decían las azafatas: “Póngase la mascarilla antes de ponérsela a los demás.”

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